Ejercicio de acuarela enfocado en el estudio de las manos, una de las partes más complejas de la anatomía humana.
La composición se articula alrededor de una manzana roja sostenida entre ambas manos, generando un contraste cromático que dirige la atención hacia el centro de la imagen. A través de veladuras y transiciones suaves de color se trabajaron el volumen, la luz y las texturas, combinando el estudio anatómico con la observación de una naturaleza muerta.
El resultado busca transmitir equilibrio, delicadeza y armonía visual mediante una composición sencilla y expresiva.

