Obra realizada con técnica de óleo sobre lienzo, inspirada en la estética de la fantasía y los cuentos ilustrados.
La composición muestra un hada alada posada sobre una luna creciente, rodeada por un cielo nocturno lleno de nubes y estrellas.
Se trabajó especialmente la atmósfera de la escena mediante el contraste entre los tonos oscuros del fondo y la luminosidad de la figura principal, buscando transmitir una sensación de magia, calma y ensoñación.
El uso del óleo permitió desarrollar detalles, matices cromáticos y efectos de luz que refuerzan el carácter fantástico de la obra.

